Bienestar

Nanotubos de carbono: causantes de cáncer de pulmón y pleura

Tras los riesgos demostrados de las nanopartículas como el dióxido de titanio E171, ahora los nanotubos de carbono generan serias preocupaciones; se utilizan ampliamente en la industria automotriz, de la ropa y los artículos deportivos, etc.

Un estudio reciente muestra que ciertos nanotubos de carbono promoverían el desarrollo del mesotelioma de manera similar a las fibras de amianto; una forma virulenta de cáncer de pulmón. Ahora está bien documentado que las partículas suspendidas en el aire que respiramos tienen varios efectos negativos para la salud.

Las partículas finas PM2,5 (diámetro igual o inferior a 2,5 micras) y las ultrafinas PM0,1 (diámetro igual o inferior a 0,1 micra) que provienen de las emisiones relacionadas con el transporte (automóviles, camiones, aviones) son particularmente nocivas; especialmente en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares. Estas partículas penetran fácilmente en los pulmones hasta los alvéolos pulmonares. Una vez ahí, pasan directamente a los vasos sanguíneos pulmonares y luego a todas las arterias del cuerpo.

Allí producen una reacción inflamatoria que daña el endotelio vascular y aumenta enormemente el riesgo de sufrir un ataque al corazón y un derrame cerebral. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 3,15 millones de muertes prematuras cada año son directamente atribuibles a las PM2,5; la mayoría de las cuales están relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

Nanotubos de carbono: Cánceres de pulmón y pleura

Además de los contaminantes del aire, otras sustancias pueden ser recogidas por los pulmones y causar graves daños. El mejor ejemplo son sin duda las fibras de amianto. La inhalación de estas fibras hace que se acumulen en la pleura pulmonar, donde desencadenan una fuerte reacción inflamatoria que favorece el desarrollo de tumores muy malignos llamados mesoteliomas.

Aunque los peligros que plantea el amianto son bien conocidos y han llevado a la prohibición de este material en varios países, debemos permanecer vigilantes. Otras moléculas sintéticas más recientes tienen estructuras y propiedades físicas similares a las del amianto y, por lo tanto, podrían causar daños a los pulmones.

Este es el caso, en particular, de ciertos nanomateriales como los nanotubos de carbono; una clase de materiales con una resistencia mecánica muy elevada, que se utilizan cada vez más en la fabricación de muchos productos industriales (automóviles, aeronáutica, dispositivos médicos, prendas de vestir y artículos deportivos). Estos nanomateriales, que son 50.000 veces más pequeños que el grosor de un cabello, son muy ligeros; por lo tanto pueden romper las barreras fisiológicas y acumularse en los tejidos, como los pulmones, para causar daños.

Lesiones similares a las causadas por el amianto

Un estudio reciente sugiere que los largos y delgados nanotubos de carbono pueden, en efecto, plantear un riesgo cancerígeno similar al del amianto. Un equipo de científicos británicos observó que estos nanotubos presentes en la pleura de los modelos animales causaba el desarrollo y la progresión de lesiones inflamatorias; eran similares a las que se producen en respuesta a las fibras de amianto.

El análisis de muestras de pacientes con mesotelioma mostró una inflamación similar, con los mismos eventos moleculares (activación de las proteínas Src, Akt, mTOR, ERK1/2, y STAT3), lo que sugiere que estas lesiones pueden ocurrir en humanos expuestos a nanotubos de carbono. Cuando estas lesiones se siguen durante varios meses, los investigadores observaron que esta inflamación provoca la activación de varios fenómenos relacionados con el crecimiento celular descontrolado, así como la desaparición de ciertos genes supresores de tumores (Cdkn2a, p16 y p19), lo que permite el desarrollo de masas tumorales en la pleura.

Estas observaciones son preocupantes, ya que cada año se producen varios miles de toneladas de largos nanotubos de carbono, lo que necesariamente aumenta el riesgo de exposición humana. Además, se propone que esos nanotubos se utilicen en un número cada vez mayor de aplicaciones médicas, por ejemplo, como vector de transporte de ciertos medicamentos. Como ocurre con todas las sustancias extrañas a las que estamos expuestos, el principio de precaución debería aplicarse a estas nanopartículas, y es de esperar que se realice una evaluación muy rigurosa de su impacto en la salud humana, independientemente de las industrias que las fabrican, antes de que estas sustancias se difundan sin límite.

 

Fuente:

Chernova T et coll. Long-fiber carbon nanotubes replicate asbestos-induced mesothelioma with disruption of the tumor suppressor gene Cdkn2a (Ink4a/Arf). Curr. Biol. 2017 ; 27 : 3302-3314

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